14 jun 2017

Consecuencias de la hiperpaternidad en el desarrollo de los niños

Estudios Sin Comentarios

No lo podemos evitar. La mayoría de los padres, hoy en día, quieren controlar todos los aspectos de la vida de sus niños: Los estudios, los deportes, el ocio, los amigos y relaciones con compañeros y profesores, sus sentimientos, decepciones y satisfacciones, y, en definitiva, su estado emocional en cada momento.

Esto contrasta enormemente con la educación que estos padres han recibido en una época en la que, por norma general, un niño debía enfrentarse y lidiar con multitud de situaciones que les producían frustraciones y les hacían madurar y convertirse en autónomos tanto física como emocionalmente. Estos niños de antaño tenían más recursos y herramientas para gestionar su vida de las que tendrán en el futuro los niños actuales.

Este fenómeno que se ha denominado hiperpaternidad, entraña como hemos dicho, según los expertos, unos peligros en el desarrollo del niño que podemos evitar:

  1. En primer lugar, tu hijo será una persona dependiente toda su vida si no aprende a gestionar tanto sus sentimientos y frustraciones como su quehaceres domésticos y escolares o deportivos. Deja que se aburran en casa algún día. No llenes su agenda. Esto les obligará a crear actividades y hobbies que les entretengan.
  2. En segundo lugar, estos niños serán adultos inseguros y con baja autoestima ya que no serán capaces de hacer cosas por sí mismos y esa situación sí que les creará una frustración importante en la edad adulta.

Los psicólogos infantiles recomiendan introducir desde edades tempranas pequeñas tareas en casa e incluso hacer a los niños partícipes en la búsqueda de soluciones a determinadas soluciones e incluso en la elaboración de sus propios castigos. Esto les hará más responsables y autónomos. Haz la prueba!

En el Centro de Terapia Familiar de Murcia te podemos ayudar, consúltanos.

 

 

23 may 2017

D.E.P. Rafael Metlikovez

Noticias Sin Comentarios

Rafael Metlikovez, terapeuta familiar y psicólogo sistémico
Este pasado 19 de mayo de 2017 falleció, tras una larga enfermedad, nuestro maestro y compañero durante muchos años, el terapeuta familiar y psicólogo sistémico Rafael Metlikovez.

Desde esta página rendimos nuestro pequeño homenaje en recuerdo del que formará siempre parte de la historia de nuestra escuela, desde sus inicios hasta su proyección futura.

08 may 2017

El ‘efecto tarta’, ocho claves para ser más felices

Estudios, Eventos Sin Comentarios

La doctora Marisa Navarro ha podido comprobar en su experiencia de más de 20 años como psicoterapeuta que nos queremos muy poco. La mayoría de sus mas de 3.000 pacientes, asegura, no se querían lo suficiente. Y esta situación la ha motivado a escribir su segundo libro titulado «El efecto tarta».

En él nos enseña a pensar de manera apropiada para sentirnos mejor, y nos propone cuidar, en primer lugar, de nosotros mismos. «La explicación es que si no eres capaz de quererte, es muy difícil que puedas dar lo mejor de ti a los demás, porque no podemos dar lo que no tenemos, así que ¿cómo podríamos dar alegría o felicidad a otros, si nosotros no estamos alegres y felices?». asegura Navarro.

Estas son algunas de las cosas que se pueden aprender en este libro:

1) Haz ejercicio para ser más feliz: Navarro nos habla de los beneficios que el ejercicio produce sobre las emociones. «Es increíble, pero si estás triste o de mal humor, ponte a hacer ejercicio por lo menos, durante una hora, y verás el cambio de estado de ánimo que te produce. El ejercicio tiene la capacidad de relativizar las emociones negativas», explica.

2) Nuestra mochila de pensamientos y sentimientos: «No es posible desaprender lo aprendido, pero sí podemos aprender cosas nuevas e introducirlas en esa mochila, para echar mano de ellas y usarlas cuando las necesitemos. Podemos llenarla de pensamientos positivos, que creen sentimientos que nos sienten bien, y de acciones provechosas para nosotros. Ese tiene que ser nuestro objetivo en la vida, llenar nuestra mochila de pensamientos y sentimientos que nos convengan.

3) Y tú, ¿qué piensas? Navarro propone aprender a hacernos las preguntas adecuadas para resolver nuestros problemas: «Las preguntas que nos hacemos nos acercan a las soluciones de los problemas que puedan aparecer en cualquier ámbito de nuestra vida. Pero además, si sabes hacerte las que te convienen en cada momento, son capaces de abrir una gran ventana a la creatividad, y a encontrar herramientas y recursos que ni imaginabas. Es muy llamativo ver a personas que no saben a dónde van en muchos aspectos de su vida, o qué es realmente lo que quieren».

4) Yo no discuto. «Hay algo mágico que es ceder, es una maravillosa herramienta que tenemos que saber usar en ocasiones. Y si bien no es cuestión de ceder siempre, hay oportunidades en que hacerlo y ganar van unidas, y si no cedemos e insistimos en discutir, podrá parecer que hemos ganado pero, ¿a costa de qué? Piensa que si la pérdida para una o ambas ha sido importante, en realidad no habremos ganado nada», advierte esta doctora.

5) Yo sí puedo: El poder de la fuerza de voluntad. Para Navarro, la autodisciplina tiene más peso que el coeficiente intelectual en los éxitos de la vida, porque ese compromiso contigo es el eje para poner en funcionamiento tu fuerza de voluntad. Así, sugiere, «cuando llegas a ese acuerdo contigo mismo, se moviliza toda tu fuerza para conseguir lo que has elegido, y es una fuerza que no imaginabas que podías tener, y que se va mostrando conforme vas avanzando en la consecución de lo que quieres».

6) Esto no me lo trago. Comer bien ayuda a ser más feliz. «Comer bien es fundamental. Pero no siempre damos a los momentos de la comida la importancia que tienen; son momentos casi sagrados y tenemos que tomar conciencia de ello. Dale al acto de comer la consideración que requiere y no comas de cualquier manera. Sigue estos consejos:

-Tomate tu tiempo para todas las comidas que hagas en el día. Es una de las cosas más trascendentales que haces. No comas de pie, ni con prisas, ni en el trabajo mientras resuelves problemas.

-No te lleves los problemas a la mesa, pues comiendo no se discute.

-Procura comer con una compañía que te sea agradable. Sea familia, amigos o compañeros de trabajo, que sea gente con la que te sientas bien. Y si eso no es posible, mejor que comas solo.

-Guarda el móvil o la tableta a la hora de comer, y procura no ver la televisión para centrarte en lo que estás haciendo. Si no, te pasará desapercibido el punto de saciedad.

7) Rebelde con causa: No elijas cosas en tu vida con las que vas a entrar en conflicto. Revisa tu forma de vida e intenta cambiar aquellas cosas que te gustaría cambiar, pero porque tú quieres, no porque deberías hacerlo, pues los cambios requieren esfuerzo.

8) Yo gano, tu ganas. Compartir nos ayuda a sentirnos mejor. «¿Por qué no compartir con los que nos rodean todo lo bueno que tenemos?», se pregunta esta experta. Para ella, «nuestras sonrisas, nuestras palabras amables, aquello que pueda guiarnos a todos para sacar ese trabajo adelante, la información que ayude a otros y… todo lo que se te ocurra, es susceptible de ser compartido».

Si necesitas ayuda o asesoramiento consúltanos, Centro de Terapia Familiar de Murcia.

 

 

23 abr 2017

Entrenar la bondad para tener una mente saludable

Estudios, Noticias Sin Comentarios

 

En este post queremos hablaros de un importante doctor en Neuropsicología, investigador en neurociencia afectiva y fundador del Centro de Investigación de Mentes Saludables. Se trata de Richard Davidson, que investiga las bases neuronales de la emoción y los métodos para promover desde la ciencia el florecimiento humano, incluyendo la meditación (que investigó en La India) y las prácticas contemplativas.

Descubrió, cuenta, que una mente en calma puede producir bienestar en cualquier tipo de situación y que las estructuras del cerebro pueden cambiar en solo dos horas. Prometió al Dalái Lama que haría todo lo posible para que la amabilidad, la ternura y la compasión estuvieran en el centro de la investigación. Algo insólito hasta aquel momento en que solo se centraban las investigaciones en aspectos negativos como la depresión o la ansiedad.

Fruto de sus investigaciones interdisciplinarias sobre las cualidades positivas de la mente, asegura que hay una diferencia sustancial entre la amabilidad  o empatía y la compasión. De la empatía, dice, que es la capacidad de sentir lo que sienten los demás, mientras que la compasión es un estadio superior, es tener el compromiso y las herramientas para aliviar el sufrimiento.

Dentro de la compasión enmarca la ternura y la amabilidad de las que dice que se pueden entrenar e incluso ayudar a cambiar mentes para reducir el fenómeno del bullying en los centros educativos.

Ha cosechado importantes premios y está considerado una de las cien personas más influyentes del mundo según la revista Times. Tiene multitud de investigaciones y varios libros publicados.

Recientemente, ha ofrecido un seminario para Estudios Contemplativos en Barcelona donde el diario La Vanguardia ha publicado esta entrevista que compartimos con vosotros y que nos parece muy interesante.

¿Tienes alguna duda? ¿Conflicto de pareja, familiar o de otro tipo? Desde el Centro de Terapia Familiar de Murcia te podemos asesorar sin compromiso.

 

08 abr 2017

3 señales de que tu matrimonio peligra

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Las crisis de pareja son uno de los motivos más frecuentes de consulta en un Centro de Terapia Familiar. Y es que para mantener una relación de pareja hace falta renunciar a ciertas cosas y esforzarse en mantenerla viva.

Según los expertos, la falta de sexo, la ausencia de planes juntos y ausencia de diálogo pueden ser algunas de las señales de alerta.  Y es que la vida en pareja es mucho menos romántica e idílica de lo que imaginamos al principio de la relación. Para que sobreviva de manera saludable hay que trabajarla.

Según Claudia Messing, licenciada en Psicología y Presidente de la Sociedad de Terapia Familiar (SATF), en momentos donde las exigencias son cada vez mayores y los tiempos cada vez más acotados, “se termina cediendo a lo cotidiano y empiezan las distancias”.

Las dificultades en la sexualidad suelen ser un síntoma muy frecuente luego del nacimiento de un hijo, según la psicóloga. “La pareja se transforma, decae la sexualidad y puede instalarse una distancia”. Si esta situación se extiende en el tiempo, “es evidente que se va a dar la ruptura y que uno o ambos empiezan a mirar para afuera”. Se trata de una cuestión que afecta a la mayoría de los nuevos padres y madres y que, tomada a tiempo, puede solucionarse. “La presencia de los hijos cambia el 90% de los casos”, asegura Messing mientras enumera que pueden vivirse sensaciones de distancia, aburrimiento o rechazo hacia el cónyuge.

Otro de los puntos importantes para preservar el clima marital es el diálogo. Messing afirma que “para que la pareja conserve su dinamismo tiene que poder compartir temas emocionales”. Y añade: “La desconexión emocional es muy peligrosa”.

Por otra parte, un tema menos divulgado pero que también afecta a muchos matrimonios es es la muerte o el alejamiento de los padres. La licenciada explica que esto “produce cambios y deterioro, a la vez que duplica la demanda hacia la pareja”.

Por último, Messing recomienda hacer planes de pareja y conservar espacios solo para los dos. Para ello, aconseja pedir ayuda a la familia, por ejemplo, para cuidar a los niños.

Si tienes alguna duda consulta a un especialista. Llámanos y te asesoraremos sin compromiso.

 

 

23 mar 2017

Prevenir los problemas de salud mental como medida de ahorro económico

Noticias Sin Comentarios

 

El presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, el doctor Celso Arango, defiende que los modelos asistenciales preventivos para enfermedades mentales son efectivos y ahorran muchos costes posteriores relacionados con tratamientos y mantenimiento de enfermos. Esta es su respuesta al argumento de que en España no se pueden adoptar modelos preventivos como los existentes en Europa por motivos económicos.

El doctor Patrick McGorry, uno de los promotores de un programa de intervención temprana en Australia, por su parte, asegura que si solo se atienden motivos económicos, la intervención precoz entre pacientes jóvenes le conviene a la sociedad en su conjunto.  Añade que “invertir en la cura de enfermedades cardiovasculares o de la diabetes es importantísimo. Pero hay que tener en cuenta que las personas más susceptibles de sufrir esas enfermedades son mayores, que por tanto están al final de su etapa productiva. Los trastornos mentales que padecen los jóvenes, en cambio, les puede incluso inhabilitar lo que tendrá un gran impacto en el PIB ”, razona.

En cuanto a la psicosis y la esquizofrenia, un tratamiento temprano podría conllevar un ahorro anual del 81% de los costes sanitarios asociados a estas dolencias, según ha revelado un reciente estudio publicado por la revista médica BMJ Open. “El cambio de modelo depende de la voluntad política”, sentencia.

Hay que tener en cuenta que el 75% de las enfermedades mentales se desarrollan antes de los 25 años. Uno de cada dos jóvenes sufrirá algún trastorno mental antes de llegar a la edad adulta. Si además de estos datos de la Sociedad Española de Psiquiatría se tiene en cuenta que, en el caso de enfermedades como la esquizofrenia, el tiempo transcurrido entre la aparición de los primeros síntomas y el contacto terapéutico es determinante para la progresión del paciente, la prevención en enfermedades mentales debería ser una prioridad de los sistemas de salud.

En el Centro de Terapia Familiar de Murcia somos partidarios de la prevención que solo se puede hacer efectiva si se consulta a un profesional ante un omportamiento anómalo, consumo de drogas o antecedentes familiares de esta enfermedad. Consultamos sin compromiso.

08 mar 2017

La depresión y la ansiedad se curan yendo al psicólogo

Estudios, Noticias Sin Comentarios

¿Por qué cuando nos ponemos enfermos con dolencias en cualquier parte del cuerpo vamos al médico y cuando estamos deprimidos nos limitamos a tomarnos un tranquilizante en vez de ir al psicólogo? Las patologías mentales leves como la depresión o la ansiedad se curan mediante terapia psicológica profesional, llegando hasta la raíz del problema y solucionándolo en origen.

Os dejamos un interesante artículo sobre este asunto:

Nadie concibe que cuando nos rompemos una pierna nos prescriban solo analgésicos, sin más tratamiento. Probablemente nunca volveríamos a caminar. Pero cuando se nos fractura el alma (psique, en griego ψυχή, de ahí lo de psicología) lo único que nos dan es una pastilla. Eso es todo, sin ninguna “escayola” que nos ayude a componer lo que se ha fracturado.

Eso les ocurre cada día a uno de cada dos pacientes. Acuden a atención primaria para aliviar su ansiedad, depresión o síntomas físicos que no tienen un origen fisiológico identificable y sí psicosomático, y salen con una pastilla y, con mucha suerte, cinco minutos de atención por parte del médico, que no da abasto.

Pero nadie les explica que muchos de sus problemas podrían aliviarse pensando de otra manera. El encargado de hacerlo es un profesional de la Psicología, como resaltaba Antonio Cano Vindel en el Ministerio de Sanidad esta mañana a una psiquiatra que quería saber si el personal de enfermería podría cumplir esa misión… (A veces algunos se pierden en luchas insustanciales que no conducen a nada)

Ansiedad, depresión y somatización suponen el 75% de todos los trastornos mentales. No son los más graves, pero sí los más prevalentes y tienen una alta comorbilidad. Y todos ellos se pueden aliviar con un manejo adecuado de las emociones, aunque la mayoría de las personas no lo saben.

La OMS acaba de hacer públicas las cifras de depresión en el mundo. Somos el cuarto país europeo con más casos. En ansiedad no andamos a la zaga, si incluimos las fobias. Igual pasa con el descanso nocturno: cada vez dormimos peor. El consumo de antidepresivos, somníferos y tranquilizantes va en aumento. Somos el segundo país de la OCDE donde más se consumen, por detrás de Portugal.

Sin embargo, estos fármacos no están exentos de efectos secundarios. Y tampoco curan las patologías para las que se prescriben, de igual forma que un analgésico no cura una hueso roto. Solo ayudan a paliarlas temporalmente, mientras el dolor se hace insoportable. Las guías clínicas no recomiendan el uso de benzodiacepinas más allá de 2-4 semanas. Aunque no es infrecuente que muchas personas usen estos fármacos durante años…

Y lo peor es que no solucionan su problema, porque no van a la raíz. No cambian los pensamientos inadecuados que les quitan el sueño y están en la base de su ansiedad y depresión. Una forma de pensar que se enraíza en la infancia (los trastornos de ansiedad pueden verse ya hacia los 10 años o antes), y es transmitida de padres a hijos por medio del estilo de crianza. Su efecto es el de una bola de nieve que va creciendo con los años, advierte Antonio Cano Vindel: “Se arrastran durante toda la vida si no se tratan adecuadamente y hacia los 50 años pueden llevar a una persona a una situación de incapacidad”, como constata la Organización Mundial de Salud. Y luego los costes suponen el 2,2% del Producto Interior Bruto.

En Reino Unido se han dado cuenta hace tiempo que los psicólogos son de gran ayuda para reducir ese gasto. Y para hacer frente al enorme problema de las enfermedades mentales. en Inglaterra se ha puesto en marcha un amplio programa de terapia psicológica que está siendo observado con atención en todo el mundo. Los autores de un artículo publicado en Frontiers in Psychology en 2015 sostienen que la atención psicológica en el sistema de salud no cuesta nada, ni siquiera incrementando el número de psicólogos, debido al ahorro que supone en fármacos e incapacidades.

Resumiendo, han visto que un buen psicólogo es la mejor “pastilla”. Su principio activo (educación emocional, restructuración cognitivas, técnicas de relajación, fomento de las aficiones, relaciones sociales y actividad física) se va liberando durante toda la vida y no tiene efectos secundarios.

En el Centro de Terapia Familiar de Murcia te podemos ayudar. Llámanos.

28 feb 2017

IV Jornadas sobre Terapia Familiar en Canarias

Eventos Sin Comentarios

Como en ocasiones anteriores, desde el blog del Centro de Terapia Familiar de Murcia tratamos de servir de plataforma para anunciar todos los cursos, jornadas y congresos que puedan resultar de interés a nuestros lectores. En este caso hablamos de las  IV Jornadas Canarias de Terapia Familiar que se celebran en Santa Cruz de Tenerife próximo viernes, 12 de mayo.

Toda la información en este enlace.

Inscripciones

06 feb 2017

4 claves para evitar que tu hijo se resigne ante el maltrato

Estudios Sin Comentarios

La indefensión aprendida es un estado psicológico que consiste en no hacer nada para evitar el sufrimiento o la situación dolorosa o aversiva (desagradable). Es decir, la víctima se “resigna” al maltrato y no hace nada para evitarlo porque ha adquirido la creencia de que nada de lo que haga cambiará el resultado.

La indefensión aprendida tiene que ver con el convencimiento de que hagas lo que hagas, no se producirá un resultado distinto. Es una brutal prisión psicológica, desconectada de la realidad, que bloquea cualquier posibilidad de cambio o liberación.

Un ejemplo conocido es el método Ferber, en España llamado método Estivill, que consiste básicamente en no atender la llamada de un bebé lo suficientemente pequeño como para que aún no tenga ni siquiera la herramienta de la palabra ni la motricidad para escaparse o buscar ayuda por su propio pie. Es decir, preso de una inmensa vulnerabilidad, dependiente en extremo, cuya única alternativa de supervivencia es el llanto. Si no obtiene respuesta a su petición de ayuda, aprenderá que haga lo que haga no cambia nada, que él no tiene el poder de manejar la realidad, y, en última instancia, que no existe (afectivamente hablando). Y este primer aprendizaje quedará impreso en su cerebro aún en desarrollo, dejando una impronta que influirá en su forma de percibirse a sí mismo y al mundo.

En la indefensión aprendida, la víctima puede llegar a justificar el maltrato, a pensar que lo merece, se culpa. La autoestima se daña tanto que cree merecer lo que le está ocurriendo. Es muy fácil entender este fenómeno con las mujeres maltratadas y por qué les resulta tan difícil escapar de la situación, no denunciar, perdonar una y otra vez… Están presas de sí mismas, anulada su voluntad y con una autoestima tan destruida que su capacidad de reacción es muchas veces nula. Es frecuente encontrar personas con discursos y vidas instaladas en un modelo cuya expresión coincide con el de indefensión o desesperanza aprendida. El conocido refrán “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer” traduce una manera de relacionarnos con el mundo instalada en esta cultura.

Nosotros, los padres, podemos y debemos educar para hacer que nuestros hijos sean menos vulnerables a este estado psicológico. En este esquema en particular, no inocular indefensión aprendida en un niño tendría que ver con la coherencia, la incondicionalidad afectiva, el aprendizaje de estrategias de afrontamiento, la ausencia de miedo a las figuras de apego o parentales, la sustitución de la culpa por la responsabilidad, la motivación de logro y sobre todo la percepción de competencia:

  • Coherencia de los padres entre ellos y hacia el niño. Coherencia entre lo que dicen y hacen. Coherencia en lo que transmitimos que está bien o está mal. Cuando un niño percibe a los padres como un equipo consistente, sólido, en el que se puede confiar, entonces también percibe el mundo como un lugar seguro, no como algo hostil y caótico. Esto imprime confianza y autoestima en tanto los demás también son percibidos como no amenazantes, y provee al niño de una visión positiva de sí mismo y de los otros.
  • La incondicionalidad afectiva tiene que ver con que nuestros hijos se sientan amados independientemente de su comportamiento. Es decir, lo que siento por ti no es cuestionable, está fuera de la ecuación. Esto no significa que apruebe todo lo que haces o que no ponga límites cuando estos sean necesarios. Es decir, lo que intento canalizar adecuadamente es tu conducta, no a ti. Con lo que puedo estar en desacuerdo es con lo haces, no con quién eres. Cuando un niño se siente amado, también se siente aceptado y desde ese lugar es mucho más fácil lograr los cambios que sean necesarios en su aprendizaje del mundo.
  • La ausencia de miedo, por supuesto. El miedo es un elemento imprescindible para aprender indefensión, el miedo bloquea la posibilidad de actuar, coloca al organismo en un estado de alerta donde solo es posible la huida o el ataque. Un niño no tiene posibilidad alguna de huir ni de atacar, por tanto se queda en un lugar paralizante de absoluta indefensión y donde su conciencia de vulnerabilidad invade su capacidad de reacción. Cuando un niño siente miedo hacia aquellos a quienes también ama y deberían amarle, generaliza esta emoción al resto de ámbitos afectivos de su vida, aprende a amar desde el temor, y desde el temor tenderá a escaparse y/o a atacar, en el plano afectivo.
  • La motivación de logro y la autocompetencia. Es muy común observar cómo se protege a los niños de la posibilidad de que pongan en marcha su potencial, de que desarrollen la capacidad de resolución de problemas, de que habiliten estrategias de afrontamiento ante la adversidad. La cotidianidad del día a día ofrece innumerables ocasiones en las que un niño es capaz de lograr todo esto y sentir que es competente, capaz. Aprende a intervenir y modificar su medio, aprende que lo que hace tiene un resultado positivo o no, pero que puede influir y modificar las cosas. Esto es lo que los psicólogos llamamos “locus de control interno”, frente al “locus de control externo” donde es la suerte, el destino o variables siempre externas las responsables de lo que ocurre y nos ocurre.

El psicólogo Martin Seligman defiende que los niños necesitan fracasar. Necesitan sentirse tristes, enfadados, frustrados. Sostiene que cuando les protegemos de sentir estas emociones, les privamos de aprender a perseverar. También deben aprender a sentirse competentes, dueños de sí mismos y de sus vidas.

La motivación de logro tiene que ver con saberse hábil para conseguir metas, objetivos. Es una especie de reconocimiento interno que nutre nuestra autoestima. Es la verdadera motivación porque no es externa, no depende de otros, sino que yo soy quien se sabe capaz y eso produce percepción de control. Sabernos artífices de nuestra vida, artesanos de aquello que vamos construyendo, nos hace sentir que tenemos una gran parte del control y que las circunstancias influyen, pero en última instancia, no determinan el rumbo.

también necesitan desarrollar el criterio y la elección. Cuando los estilos educativos son muy paternalistas (yo decido lo que es bueno para ti, sin ti) o muy autoritarios (te prohíbo lo que creo que no debes hacer, porque yo lo digo) bloquean el desarrollo de habilidades imprescindibles como el criterio, la crítica y la elección. Y esto se aprende en casa, cuando nosotros como padres les estimulamos dejando que elijan aquello que pueden elegir (y que suele ser mucho más de lo que a priori pensamos) y que desde luego, asuman las consecuencias que se derivan de su elección; cuando negocio y explico los límites e incluso cuando permito que sea el niño quien encuentre la solución a un conflicto y la ponga en marcha probando su manera de influir en las cosas.

Si necesitas ayuda en el Centro de Terapia Familiar de Murcia te podemos ayudar.

Fuente: Diario El País

http://elpais.com/elpais/2017/01/24/mamas_papas/1485258010_826498.html?id_externo_rsoc=TW_CM

 

25 ene 2017

El aumento de los diagnósticos mentales como respuesta al interés de la industria

Estudios Sin Comentarios

El experto en psiquiatría, Allen Francés, el que fuera durante años director de la publicación Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM), que recogía y actualizaba las patologías mentales catalogadas y constituía la ‘biblia de los psiquiatras’, llegó con el paso de los años a una conclusión que resulta cuando menos, preocupante para la sociedad en general.

Allen, considera después de su larga carrera en el ámbito de la salud mental, que la industria farmacéutica ha conseguido condicionar a los médicos y a toda la sociedad para que identifiquen comportamientos ‘normales’ como patologías mentales que deben ser tratadas con psicofármacos. Esta conclusión la desarrolla en un libro que publicó con el título  ¿Somos todos enfermos mentales? donde asegura que la solución pasa por reeducar a toda la sociedad, en especial a los padres y a los psiquiatras.

De todo ello habla en esta entrevista publicada en el diario El País, que reproducimos para que nuestros lectores saquen sus propias conclusiones:

En su libro ¿Somos todos enfermos mentales? (Ariel, 2014) hace autocrítica y cuestiona que el considerado como principal referente académico de la psiquiatría colabore en la creciente medicalización de la vida.

Pregunta. En el libro entona un mea culpa, pero aún es más duro con el trabajo de sus colegas en el DSM V. ¿Por qué?

Respuesta. Nosotros fuimos muy conservadores y solo introdujimos dos de los 94 nuevos trastornos mentales que se habían sugerido. Al acabar, nos felicitamos, convencidos de que habíamos hecho un buen trabajo. Pero el DSM IV resultó ser un dique demasiado endeble para frenar el empuje agresivo y diabólicamente astuto de las empresas farmacéuticas para introducir nuevas entidades patológicas. No supimos anticiparnos al poder de las farmacéuticas para hacer creer a médicos, padres y pacientes que el trastorno psiquiátrico es algo muy común y de fácil solución. El resultado ha sido una inflación diagnóstica que produce mucho daño, especialmente en psiquiatría infantil. Ahora, la ampliación de síndromes y patologías en el DSM V va a convertir la actual inflación diagnóstica en hiperinflación.

P. ¿Todos vamos a ser considerados enfermos mentales?

R. Algo así. Hace seis años coincidí con amigos y colegas que habían participado en la última revisión y les vi tan entusiasmados que no pude por menos que recurrir a la ironía: habéis ampliado tanto la lista de patologías, les dije, que yo mismo me reconozco en muchos de esos trastornos. Con frecuencia me olvido de las cosas, de modo que seguramente tengo una predemencia; de cuando en cuando como mucho, así que probablemente tengo el síndrome del comedor compulsivo, y puesto que al morir mi mujer, la tristeza me duró más de una semana y aún me duele, debo haber caído en una depresión. Es absurdo. Hemos creado un sistema diagnóstico que convierte problemas cotidianos y normales de la vida en trastornos mentales.

P. Con la colaboración de la industria farmacéutica…

R. Por supuesto. Gracias a que se les permitió hacer publicidad de sus productos, las farmacéuticas están engañando al público haciendo creer que los problemas se resuelven con píldoras. Pero no es así. Los fármacos son necesarios y muy útiles en trastornos mentales severos y persistentes, que provocan una gran discapacidad. Pero no ayudan en los problemas cotidianos, más bien al contrario: el exceso de medicación causa más daños que beneficios. No existe el tratamiento mágico contra el malestar.

P. ¿Qué propone para frenar esta tendencia?

R. Controlar mejor a la industria y educar de nuevo a los médicos y a la sociedad, que acepta de forma muy acrítica las facilidades que se le ofrecen para medicarse, lo que está provocando además la aparición de un mercado clandestino de fármacos psiquiátricos muy peligroso. En mi país, el 30% de los estudiantes universitarios y el 10% de los de secundaria compran fármacos en el mercado ilegal. Hay un tipo de narcóticos que crean mucha adicción y pueden dar lugar a casos de sobredosis y muerte. En estos momentos hay ya más muertes por abuso de medicamentos que por consumo de drogas.

P. En 2009, un estudio realizado en Holanda encontró que el 34% de los niños de entre 5 y 15 años eran tratados de hiperactividad y déficit de atención. ¿Es creíble que uno de cada tres niños sea hiperactivo?

R. Claro que no. La incidencia real está en torno al 2%-3% de la población infantil y sin embargo, en EE UU están diagnosticados como tal el 11% de los niños y en el caso de los adolescentes varones, el 20%, y la mitad son tratados con fármacos. Otro dato sorprendente: entre los niños en tratamiento, hay más de 10.000 que tienen ¡menos de tres años! Eso es algo salvaje, despiadado. Los mejores expertos, aquellos que honestamente han ayudado a definir la patología, están horrorizados. Se ha perdido el control.

P. ¿Y hay tanto síndrome de Asperger como indican las estadísticas sobre tratamientos psiquiátricos?

R. Ese fue uno de los dos nuevos trastornos que incorporamos en el DSM IV y al poco tiempo el diagnóstico de autismo se triplicó. Lo mismo ocurrió con la hiperactividad. Nosotros calculamos que con los nuevos criterios, los diagnósticos aumentarían en un 15%, pero se produjo un cambio brusco a partir de 1997, cuando las farmacéuticas lanzaron al mercado fármacos nuevos y muy caros y además pudieron hacer publicidad. El diagnóstico se multiplicó por 40.

P. La influencia de las farmacéuticas es evidente, pero un psiquiatra difícilmente prescribirá psicoestimulantes a un niño sin unos padres angustiados que corren a su consulta porque el profesor les ha dicho que el niño no progresa adecuadamente, y temen que pierda oportunidades de competir en la vida. ¿Hasta qué punto influyen estos factores culturales?

R. Sobre esto he de decir tres cosas. Primero, no hay evidencia a largo plazo de que la medicación contribuya a mejorar los resultados escolares. A corto plazo, puede calmar al niño, incluso ayudar a que se centre mejor en sus tareas. Pero a largo plazo no ha demostrado esos beneficios. Segundo: estamos haciendo un experimento a gran escala con estos niños, porque no sabemos qué efectos adversos pueden tener con el tiempo esos fármacos. Igual que no se nos ocurre recetar testosterona a un niño para que rinda más en el fútbol, tampoco tiene sentido tratar de mejorar el rendimiento escolar con fármacos. Tercero: tenemos que aceptar que hay diferencias entre los niños y que no todos caben en un molde de normalidad que cada vez hacemos más estrecho. Es muy importante que los padres protejan a sus hijos, pero del exceso de medicación.

P. ¿En la medicalización de la vida, no influye también la cultura hedonista que busca el bienestar a cualquier precio?

R. Los seres humanos somos criaturas muy resilientes. Hemos sobrevivido millones de años gracias a esta capacidad para afrontar la adversidad y sobreponernos a ella. Ahora mismo, en Irak o en Siria, la vida puede ser un infierno. Y sin embargo, la gente lucha por sobrevivir. Si vivimos inmersos en una cultura que echa mano de las pastillas ante cualquier problema, se reducirá nuestra capacidad de afrontar el estrés y también la seguridad en nosotros mismos. Si este comportamiento se generaliza, la sociedad entera se debilitará frente a la adversidad. Además, cuando tratamos un proceso banal como si fuera una enfermedad, disminuimos la dignidad de quienes verdaderamente la sufren.

P. Y ser etiquetado como alguien que sufre un trastorno mental, ¿no tiene también consecuencias?

R. Muchas, y de hecho cada semana recibo correos de padres cuyos hijos han sido diagnosticados de un trastorno mental y están desesperados por el perjuicio que les causa la etiqueta. Es muy fácil hacer un diagnóstico erróneo, pero muy difícil revertir los daños que ello conlleva. Tanto en lo social como por los efectos adversos que puede tener el tratamiento. Afortunadamente, está creciendo una corriente crítica con estas prácticas. El próximo paso es concienciar a la gente de que demasiada medicina es mala para la salud.

P. No va a ser fácil…

R. Cierto, pero el cambio cultural es posible. Tenemos un magnífico ejemplo: hace 25 años, en EE UU el 65% de la población fumaba. Ahora, lo hace menos del 20%. Es uno de los mayores avances en salud de la historia reciente, y se ha conseguido por un cambio cultural. Las tabacaleras gastaban enormes sumas de dinero en desinformar. Lo mismo que ocurre ahora con ciertos medicamentos psiquiátricos. Costó mucho hacer prosperar la evidencia científica sobre el tabaco, pero cuando se consiguió, el cambio fue muy rápido.

P. En los últimos años las autoridades sanitarias han tomado medidas para reducir la presión de los laboratorios sobre los médicos. Pero ahora se han dado cuenta de que pueden influir sobre el médico generando demanda en el paciente.

R. Hay estudios que demuestran que cuando un paciente pide un medicamento, hay 20 veces más posibilidades de que se lo prescriban que si se deja simplemente a decisión del médico. En Australia, algunos laboratorios requerían para el puesto de visitador médico a personas muy agraciadas, porque habían comprobado que los guapos entraban con más facilidad en las consultas. Hasta ese punto hemos llegado. Ahora hemos de trabajar para lograr un cambio de actitud en la gente.

P. ¿En qué sentido?

R. Que en vez de ir al médico en busca de la píldora mágica para cualquier cosa, tengamos una actitud más precavida. Que lo normal sea que el paciente interrogue al médico cada vez que le receta algo. Preguntar por qué se lo prescribe, qué beneficios aporta, qué efectos adversos tendrá, si hay otras alternativas. Si el paciente muestra una actitud resistente, es más probable que los fármacos que le receten estén justificados.

P. Y también tendrán que cambiar hábitos.

R. Sí, y déjeme decirle un problema que he observado. ¡Tienen que cambiar los hábitos de sueño! Sufren ustedes una falta grave de sueño y eso provoca ansiedad e irritabilidad. Cenar a las 10 de la noche e ir a dormir a las 12 o la una tenía sentido cuando hacían la siesta. El cerebro elimina toxinas por la noche. La gente que duerme poco tiene problemas, tanto físicos como psíquicos.

Centro de Terapia Familiar de Murcia.