02 sep 2016

Detectar el ‘Síndrome de Carencia Afectiva’ en los niños

Estudios Sin Comentarios

La vorágine de la vida cotidiana que nos lleva a movernos siempre deprisa, con urgencias y sin tiempo para disfrutar o dedicar a los niños la atención que merecen está provocando en muchos niños lo que se conoce como el ‘Síndrome de la Carencia Afectiva’.

Tenemos tanta necesidad de recuperar relaciones con otros adultos a través de redes sociales o de comunicarnos por chats o mensajes de móvil con las personas de nuestro entorno que a menudo olvidamos a los niños que tenemos en casa y aunque estemos físicamente con ellos, no les prestamos atención de calidad.

Bastaría con hablar con ellos 20 minutos al día de forma individualizada para descubrir cómo les ha ido el día, si han tenido algún problema en el colegio, si han hecho algún amigo nuevo en el patio o si el profesor les ha preguntado hoy la lección o si les preocupa algo en particular.

Encontrar ese momento no es tan difícil como parece: Podemos apagar la televisión durante la cena y hablar, o durante el trayecto al llevarlos a una actividad extraescolar, o si es imposible por cuestión de horarios, hacerlo de forma intensiva el fin de semana. Podemos jugar con ellos los sábados y domingos, hacer alguna excursión y aprovechar para interesarnos por los detalles de su vida en el colegio o con sus amigos.

Muchas veces los padres o tutores nos escudamos en que el niño está entretenido viendo la televisión o jugando a videojuegos entre otros entretenimientos pero son precisamente ésas nuestras herramientas para que los pequeños no nos pidan atención y poder así seguir atendiendo nuestros dispositivos móviles o nuestros quehaceres sin tener cargo de conciencia.

¿Cómo saber si nuestro hijo sufre este síndrome de déficit de atención por parte de sus padres o familiares? Hay algunos signos que nos cuentan aquello que el niño no sabe expresar:

  1. Por ejemplo, un niño que enferma continuamente y padece infecciones puede estar somatizando un problema afectivo.
  2. A veces, la falta de afectividad en un niño se traduce también en un retardo en el crecimiento en relación a los niños de su misma edad.
  3. Cuando el niño tiene comportamientos cambiantes y anómalos en diferentes situaciones, ya sean éstos violentos, de timidez o tristeza es un signo de carencia que habría que estudiar.
  4. También un niño que se muestra desconfiado con la gente en general puede ser un niño al que nos le hayan transmitido seguridad en su entorno familiar.

Cuando se presentan estas señales en los niños lo ideal es consultar a un profesional y desde casa, sus padres mientras deben prestarles toda la atención y el cariño posible y demostrárselo con caricias y besos, contándole cuentos, cantando canciones, haciéndole muchas preguntas sobre sus cosas cotidianas y sus impresiones e interesándonos por sus respuestas, incorporándonos a nuestras tareas domésticas dándoles alguna tarea pequeña, paseando y pasando todo el tiempo posible con ellos. Esto será suficiente para crear en el niño un sentimiento de seguridad y confianza al verse respaldado por sus padres. Suerte!

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